5 artistas en Egipto que te harán salir a la calle

Tras múltiples reivindicaciones políticas y sociales, la población egipcia cuenta con un poderoso aliado: el arte. Desde las manifestaciones de 2011 en la plaza Tahrir a pie de calle, artistas y colectivos dan visibilidad a su situación para hacer valer sus derechos apelando a un arte tan antiguo como las mismísimas Pirámides de Egipto.

Podríamos decir, casi sin ningún atisbo de duda, que el arte urbano está en el ADN egipcio. Lo podemos ver en los muros de los grandes espacios monumentales religiosos, civiles y funerarios. Se trata de paredes decoradas con relieves o pinturas con escenas funerarias y escenas cotidianas dotadas siempre de un fuerte simbolismo como en el caso de los frescos de la tumba de Nekht, ya que las escenas rituales o mitológicas se reservaban sólo a la realeza. Este es el caso también de los grandes programas iconográficos de batallas o hechos históricos en templos como los relieves de “La batalla de Kadesh” de Ramses II en Abu Simbel.

Este arte del pasado, unido al minucioso arte islámico, deja las armas para coger el spay o el pincel. En esta lista veremos sólo algunos de los artistas y colectivos más importantes que trabajan en Egipto y que hacen del arte, anteriormente al servicio de los poderosos, un arma para las clases populares, dispuesta a cambiar su situación y a remover conciencias.

5. Noon El Neswa y Mona Lisa Brigades (2012- )

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Probablemente muchos de nosotros desconocíamos la lucha de la poetisa, editora y filosofa feminista Doria Shafik, pionera de la liberación de las mujeres en Egipto, cuya marcha al Parlamento llevaría al país a incluir el voto femenino en la Constitución de 1956. Imperdonable para nosotros, pero más aún para su propio país. Sus logros y su imagen están siendo retirados de los libros editados por el gobierno. El motivo: el retrato de Doria Shafik no se encuentra velado.

Colectivos de arte callejero como Noon El Neswa o Mona Lisa Brigades ya están tomando cartas en el asunto para que la imagen de la mujer egipcia (de todas ellas) y su lucha por la igualdad no desaparezca de los espacios públicos. Sus campañas de grafiti son llevadas a cabo por hombres y mujeres con el objetivo de abordar el tema de la mujer artista como agente del arte.

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Mural inspirado en las pinturas de Mahmoud Saeed. Proyecto colaborativo. Fotografía de Mona Lisa Brigades
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Proyecto “Quiero ser” Mona Lisa Brigades en Ard El Lewa. Fotografía Mona Lisa Brigades

La primera campaña fue llamada “Graffiti Haremi” (pintada de las mujeres) a través de la asociación de Estudios Feministas Nazra y HarassMap. A estos grupos se unieron artistas locales como Diaa al-Sayed o Mohamed El Moshir en Mahalla. Se desarrollaron plantillas con iconos feministas de la cultura popular egipcia. La más conocida es la silueta de tres mujeres: una sin velo, la segunda con él y la tercera con un niqab, bajo el lema: “No me juzgues”.

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Plantilla “No me juzgues” de Noon El Neswa. Fotografía de Egypt Independent

En el caso de Mona Lisa Brigades de Mohamed Mostafa Ismail y Ali, su seña de identidad es la imagen del conocido retrato leonardesco con un parche en el ojo mientras sostiene un aerosol. Esta insignia puede verse en cualquiera de los lugares destacados del centro de El Cairo.

Actualmente, Noon El Neswa ha puesto en marcha campañas en varios barrios de El Cairo como Basateen, Ard al- Maadi, Dar al- Salam o el Viejo Cairo.

4. El Seed (1981- )

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Entre los vecinos y foráneos de El Cairo, la comunidad de Zaraeeb Manshiyat Nasser es conocida como “La ciudad de la basura”. Si bien este nombre podría tener connotaciones negativas, los habitantes del barrio han hecho del reciclaje de residuos su forma de vida. Zaraeeb es una de las comunidades coptas más importantes de la capital egipcia y una parte integral de la limpieza de la ciudad. La difícil situación de sus gentes y hogares son ahora puestos en el mapa gracias al conocido artista franco-tunecino El Seed, quien presentó este mes de marzo “Percepción”. Un mural que compone en letras árabes la frase:”Quien quiera ver la luz del sol necesita limpiarse los ojos primero“.

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“Percepción” El Seed. Fotografía de Ahram online

La cita corresponde a las palabras de San Atanasio de Alejandría. Esta impresionante obra de caligrafía árabe en negro, blanco, turquesa y ocre se ha dispuesto en 50 fachadas correspondientes a diferentes edificios del barrio, y únicamente puede verse desde un punto concreto en Jabal Al-Mokattam como juego de percepción.

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El Seed, quien ya participó en proyectos de este tipo en Jeddah o París, ha valorado su trabajo en Zaraeeb como: “Una de las experiencias humanas más increíbles que he tenido en mi vida“, según comenta en su cuenta de FacebookLa implicación del barrio ha sido total, dando la bienvenida a su equipo y ayudando en la elaboración del mural: una comunidad que si bien es conocida como “el pueblo de la basura” son un extraordinario ejemplo de sostenibilidad que encierra entre sus casas una luz ahora visible para todos por medio del bello arte de la caligrafía árabe unido al muralismo. Se trata de un arte de gran tradición en diseños de gran complejidad y refinamiento que perdura hasta nuestros días y que involucra a toda una comunidad: mezcla de pertenencia, orgullo y esperanza.

3. Ganzeer (1982- )

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La tendencia a la emancipación cultural que viven países de mundo árabe en la actualidad viene de la mano de la obra multidisciplinar de Ganzeer. El arte urbano, la ilustración o los diseños de carteles para activistas de Egipto, son algunos de sus trabajos más frecuentes de este artista. En su obra se advierte ese punto intermedio entre los temas locales unidos a un estilo internacional. Algo que le ha llevado a residir en tres continentes y contar con múltiples exposiciones y publicaciones individuales y colectivas tanto en Egipto como en el resto del mundo.

Pero Ganzeer también forma parte de este movimiento pro-cívico nacido de la revolución. Si durante el régimen de Mubarak el grafiti era ilegal, prescrito como delito menor, ahora el arte urbano como denuncia social y política, sello de identidad y resistencia, es valorado como patrimonio nacional por sus defensores; un arte propio y sobre todo moderno.

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“Zombie soldier” Ganzeer. Fotografía de Sarah Lynch. Vía USA TODAY
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Proyecto “Martyr Murals” Ganzeer. Fotografía de Another Africa

En este sentido Ganzeer se adapta a cualquier tipo de estilo, técnica y medio para abordar el tema que desea tratar, siendo especialmente crítico con el gobierno de Egipto tras la revolución. También participó en el conocido documental “Art War” del director alemán Marco Wilms. Su trabajo de calle es reducido, pero muy popular. Después de la revolución pintó unos murales con sus mártires en edificios públicos que inmediatamente fueron retirados, siendo encarcelado el 26 de mayo de 2011 por distribuir unas pegatinas y carteles que le convirtieron rápidamente en figura pública del movimiento, consolidado con su conocido mural en la Mad Graffiti Week.

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“Tanques vs. Bicicleta” de Mad Graffiti Week. Ganzeer y Sad Panda para Mad Graffiti Week. Fotografía de Muftah

Actualmente reside en los EE.UU ya que teme por su seguridad en Egipto tras una campaña de difamación en cadenas públicas de televisión, pero no por ello ha dejado de mantenerse activo a través de su arte para denunciar este tipo de regímenes con tendencias dictatoriales en su país y en las grandes democracias del mundo como es el caso de su actual país de residencia.

2. Ammar Abo Bakr (1980- )

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Cuando estalló la revolución en la plaza Tahrir, Ammar Abo Bakr, profesor de la Facultad de Bellas Artes de Luxor, fue uno de tantos artistas que cogieron el primer tren de camino a El Cairo en dirección al Ministerio del Interior. Ante la brutalidad policial que dejó a 40 manifestantes muertos a principios de diciembre y un sin fin de heridos por gases lacrimógenos y perdigones; Ammar Abo Bakr, respondió con los murales de las paredes de la Universidad Americana de El Cairo: Un ejército de ángeles cegados, cadáveres, mujeres frente a opresores faraónicos o un muchacho que come el fruto de la revolución con lágrimas que no puede contener. Este es el imaginario de la revolución del arte callejero de Ammar Abo Bakr.

En la actualidad muchas de sus obras están siendo repintadas por el actual gobierno; un arte que no encaja con los ideales triunfales de revolución del gobierno. La libertad de expresión de nuevo es cuestionado con redadas y cierres de espacios de arte, editores o escritores como es el caso del novelista Ahmed Naji. Ninguna obra de arte se consideró entonces permanente sino una forma de humanizar el peor área de los enfrentamientos con el gobierno. Abo Bakr los desafiaba escribiendo una y otra vez: “Borrad todo. Lo pintaré de nuevo“, interviniendo sobre sus propios murales o los de sus compañeros de resistencia y avergonzando a los islamistas con textos coránicos sobre el orgullo, el poder o la hipocresía, haciendo alarde de aquello que supuestamente defienden.

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“Angels” Ammar Abo Bakr. Fotografía de Abdel Rahman Zin Eldin. Vía Suzeeinthecity

 

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Militares frente al mural de Ammar Abo Barkr en “Walls of Freedom”. Fotografía de Amr Dalsh/Reuters. Vía The Guardian

En 2012 junto con otros artistas lideró la campaña “No Walls“. El artista pretendían cubrir de arte urbano todas las barricadas de cemento que habían sido levantadas por el gobierno. Una forma de que el arte ocupara las barreras restrictivas puestas por el Ministerio del Interior egipcio como si nada hubiera pasado, dejando que la vida volviera a ser su protagonista.

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Proyecto “No walls” Ammar Abo Bakr. Fotografía de Huck magazine

A pesar de que los murales de la AUC o la calle Mohamed Mahmoud han llegado a ser foco de la actividad cultural de la ciudad, fueron destruidos con nocturnidad y alevosía sin ningún tipo de comunicado o consulta a pesar de la oposición de los defensores del arte urbano. Otros, sin embargo apelan a su carácter efímero y meramente documental. La huella de la revolución se borra para dar un sentido de orden tras los acontecimientos revolucionarios como si nada hubiera pasado.

1. Alaa Awad (1981- )

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Uno de los maestros urbanos más fascinantes y revolucionarios es Alaa Awad. Con presencia mural también en la calle Mohamed Mahmud de El Cairo, tiene bien merecido su puesto número 1 en esta breve lista de Street Art.

Alaa Awad comenzó su trabajo en 2012 tras la masacre de Port Said, uniéndose, junto a su compañero Ammar Abo Bakr a los movimientos urbanos de protesta. Profesor de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Luxor, su arma es la pintura acrílica en lugar de plantillas o aerosoles. Se trata de una pintura minuciosa de gran complejidad y dedicación. Su estilo se remonta a la época de los faraones para afianzar la identidad egipcia: un arte reconocible y cargado de connotaciones de disidencia. El simbolismo y la tradición se mantienen vivas en Alaa Awad narrando los hechos más relevantes de su propia época a través de la mitológica; escenas cotidianas, dadas la vuelta y mezcladas con la intención de mostrar un mundo que vuelve a su origen en escenas de batalla que no glorifican a los poderosos y que muestran el sufrimiento de los más indefensos como si de un “Guernica” egipcio se tratara. La diosa Hathor amamanta al hijo desvalido de la revolución mientras Mubarak es sometido al juicio de los dioses siendo su corazón devorado por Ammyt.

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“Las plañideras” Alaa Awad. Fotografía de Al- Ahram
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“Las mujeres que marchan” Alaa Awad. Fotografía de cntraveler

Una mezcla entre pasado y presente que relaciona su obra con los más importantes templos, tumbas u obras de su país, en un estilo denominado como neo- faraónico que tiene su razón de ser tras el incendio del Instituto Científico de Tahrir en donde cientos de manuscritos fueron destruídos, incluyendo la copia original de Le Description de l’Egypte, obra clave para la comprensión del patrimonio egipcio en Occidente.

“No podemos saber nuestro futuro si olvidamos nuestro pasado”, afirma el artista que busca contar el arte egipcio desde el propio Egipto, pero también temas subyacentes como los derechos de la mujer en su conocida obra “Las mujeres que marchan“, cuya fuente de inspiración son los relieves del Ramesseum de Luxor, cambiado de género a los integrantes de la escena. Su idea era mostrar el papel fundamental de la mujer a lo largo de la Historia hasta el momento presente.

La arqueología egipcia es su principal fuente de inspiración: la tumba de Ramose, el templo funerario de Seti I y principalmente los relieves del templo de Luxor: una forma de construir una narración de la revolución apelando a sus raíces artísticas y a su propio presente.

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“The cache” Alaa Awad. Baden- Baden 2013. Fotografía del artista
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